Ago 25

La computación en Cuba

La informática moderna ha revolucionado la vida de las personas. La comunicación y el procesamiento de la información ya habían sido impulsados con la invención y uso de la escritura, la imprenta, la electricidad, la electrónica y las computadoras. Ahora mismo puede y debería estar en nuestro bolsillo o bolso, a nuestro alcance en todo momento, gracias a internet y a esas poderosas computadoras de múltiples propósitos que hoy llamamos teléfonos inteligentes.

El paso más revolucionario en esta dirección lo había dado la ciencia básica mucho antes de la aparición de la primera computadora al elaborar representaciones de la información basadas en “bites”. Un bit es una simple pareja de señales mutuamente excluyentes. Un 0 o un 1, una pareja de símbolos cualesquiera y diferentes, bastan para trasmitir una unidad de información. A la pregunta de: ¿está lloviendo?, podemos responder con un “bit” de información en español: “si” o “no”. Si se expresa en inglés (“yes” o “no”) solo cambia el código, pero la información trasmitida es la misma. Esa excelente abstracción ha permitido que hoy dispongamos de toda la abarcadora tecnología digital. Así un simple disco duro puede contener tanta o más información que la mayor biblioteca del mundo y con un teléfono podemos enterarnos al instante de cualquier definición o hecho que ocurra en cualquier parte del universo.

Ya desde los años 80 del pasado siglo también el desarrollo de la ciencia básica nos había alertado de que esto podría ser aún más eficiente si se usaban conceptos “prácticos” en la mecánica cuántica, aunque la matemática los había postulado mucho antes. Si en lugar de bites se procesan combinaciones lineales (sumas proporcionadas de acuerdo con ciertas reglas) entre los dos términos o estados usados para representarlos, la cantidad de información manipulable con solo dos símbolos es prácticamente infinita. Así surgen los “qubits”, que son expresiones definidas de cualquier información y que se manipulan como combinaciones lineales de dos estados identificables. La mecánica cuántica lo denomina como superposición o entrelazado de estados.

La traducción tecnológica de estos procesamientos ya está ocurriendo. Se ha pasado de la ciencia a la tecnología, y a la comercialización de “computadoras cuánticas”. Una empresa con sede en Canadá y los EEUU llamada D-Wave ya ha vendido varios sistemas a organizaciones conocidas por su tecnología de avanzada. Los precios unitarios van de 10 a 15 millones de dólares. Además, una de ellas como lo es Google, está desarrollando sus propias máquinas. En junio anunciaron que están probando un procesador de 20 qubits que tiene una fidelidad o confiabilidad muy alta, comparable con los mejores procesadores digitales “clásicos”. Además, dicen que trabajan en una pastilla o “chip” de 49 qubits para el final de este año, y que va a revolucionar la eficiencia de las computadoras actuales.

Recientemente, Cubadebate publicó una noticia de que China está ensayando un sistema más seguro de intercambio de mensajería basado en los principios de la “computación cuántica” [http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/07/27/china-lanzara-un-sistema-de-mensajeria-imposible-de-hackear/#.WXtF3um71PY].

Las formas tecnológicas de operar con qubits son objeto de patentes. Alguna de nuestras universidades o centros de investigación tendría que asimilarlas, o reformularlas, o idear algunas nuevas para aplicar estas tecnologías, ocupar un lugar en su desarrollo y eventualmente crear una nueva fuente de bienestar para todos en un país revolucionario y socialista como el que deseamos tener. Y ese bienestar puede manifestarse a través de una activa gestión de todo el conocimiento que podamos crear.

En su momento, Fidel conoció del surgimiento de tecnologías de manipulación genética. Entonces no vaciló en romper los moldes rígidos del plan centralizado de nuestra economía, que se hacía al estilo de sistemas socialistas que no funcionaron, para promover inversiones y un revolucionario movimiento científico – tecnológico en la biotecnología. Hoy ese sector conforma una parte importante de nuestro producto bruto interno con una altísima productividad. Y promete ser un verdadero protagonista de nuestro bienestar futuro.

Fue un oportuno abordaje de lo que el conocido científico Phillip Sharp [1] describe como “primera revolución biológica”, la del descubrimiento del ADN y la genética contemporánea. Permitió así y permitirá beneficios importantes para la humanidad y particularmente a los cubanos, a través de la biotecnología. Por cierto, están pendientes para nosotros los abordajes de las dos más recientes revoluciones biológicas, la de la genómica y la de la convergencia de las ciencias en la biología.

Ninguno de los que crean nuevos conocimientos y revolucionan la tecnología en la informática de este el mundo nació con más neuronas que el más representativo de nuestros conciudadanos, lo mismo en La Habana que en las riberas del Toa. El emprendimiento y el pensamiento científico y tecnológico no es exclusivo de los países que suelen aparecer en la vanguardia en estos campos. Es más bien un atributo de pueblos cultos y educados.

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